Filippoilbello

1268 – 1314

Rey de Francia (1285-1314) y de Navarra, como Felipe I (1284-1314), conocido especialmente por el conflicto que mantuvo con el Papado. Hijo y sucesor del rey Felipe III, y de Isabel de Aragón, nació en Fontainebleau. En 1284 se casó con Juana I de Navarra, por lo que accedió al reinado de Navarra y a los condados de Champaña y de Brie. Entre los años 1294 y 1296 conquistó Guyena (en el suroeste de Francia), posesión del rey inglés Eduardo I.

La guerra con Inglaterra y Flandes, aliado de la primera, continuó en 1297. Felipe y Eduardo se retiraron de Guyena y Flandes (que quedó en manos francesas) respectivamente, según los términos de la tregua firmada en 1299. Sin embargo, estalló una revuelta en Brujas y el ejército francés sufrió una derrota desastrosa en la batalla de Courtrai (1302) a manos de los burgueses y artesanos flamencos. El gran acontecimiento del reinado de Felipe fue su pugna con el papa Bonifacio VIII, originada por la intención de Felipe de establecer impuestos al clero. Bonifacio prohibió, en su bula Clericis Laicos (1296), que los religiosos pagasen impuestos al poder civil.

Felipe replicó con la prohibición de exportar moneda, lo que suponía privar al Papa de las rentas francesas. Se rompió una reconciliación temporal al estallar de nuevo la disputa en el momento en que Felipe arrestó al legado papal (1301) y convocó los primeros Estados Generales franceses. Esta asamblea, compuesta por nobles, burgueses y religiosos, apoyó al Rey.

El Papa se desquitó con la famosa bula Unam Sanctam (1302), declaración de la supremacía papal. Los partidarios de Felipe hicieron prisionero a Bonifacio. Éste escapó pero murió poco después.

En el año 1305, Felipe logró que la elección papal recayera en uno de sus partidarios, que se convertiría en el papa Clemente V y al que obligó a residir en Francia. De este modo se inició la llamada ‘Cautividad de Babilonia’ del Papado (1309-1377) durante la cual los papas vivieron en Aviñón, sometidos al control francés.

Felipe detuvo en 1307 al gran maestre, de los Caballeros Templarios, Jacques de Molay, y en el año 1312 obligó al Papa a suprimir esta Orden religiosa y militar cuyas riquezas fueron confiscadas y muchos de sus miembros fueron quemados en la hoguera. Además, como consecuencia de sus necesidades financieras, elevó notablemente los impuestos, sustituyó la prestación militar personal de los vasallos por una prestación en metálico que empleó para reclutar mercenarios, devaluó la moneda en diversas ocasiones, confiscó las propiedades de los judíos y exigió grandes sumas de dinero a los banqueros lombardos. Murió el 29 de octubre de 1314 en Fontainebleau.